Piragüismoen plan aventura
© Sophie Pawlak

He probado el piragüismo

He probado el piragüismo, un descenso de dos horas por el río Palue.
Para ser sincera, no había pisado este tipo de embarcación desde mi último cursillo en el centro vacacional de la UCPA… en 1995. Tenía entonces 16 años.

Courant de la Palue - CanoêCourant de la Palue - CanoêCourant de la Palue - Canoê© Sophie Pawlak
Piragüismoen el corazón de las Landas
Para todos los gustoscon amigos, en pareja, solo o en familia
Diferentes itinerariosrecorridos de 2 horas ...

La cita es en pleno bosque landés

Llego, con no disimulado entusiasmo, a nuestro punto de encuentro en pleno bosque landés, camino a Linxe. Huele a pinos y a la arena húmeda del río, la desconexión es inmediata.

En mi grupo somos cinco personas de entre 6 y 65 años. ¡Qué guay, una actividad para todos! Algo inhabitual.

Una vez puesto el traje de neopreno, prestado para la ocasión, el instructor nos da algunos consejos para que la excursión transcurra de la mejor manera:

«El río Palue es un descenso de categoría 1. Es una corriente donde en el 80% de los casos haréis pie, queda un 20%, así que si vais a desembarcar, optad por el lado más claro y no os quitéis las zapatillas.»

Y sigue: «Durante la maniobra, conviene quedarse en medio del río para no encallar en un banco de arena. En algunos tramos, habrá que bajar la cabeza.»

¿Bajar la cabeza? ¿Para qué? Me dijeron que el descenso era súper fácil…

«La posición es recostado de espaldas, manteniendo el obstáculo a la vista mientras se rema. Hacia adelante, el cuerpo no es tan flexible. Si hay una rama, colocaremos el remo a la altura de la cara y pasa sin problemas.»

Hasta aquí, está claro. Me tranquiliza diciendo que la corriente es suave y que no hay que hacer acrobacias. Y presas, ¿no hay ninguna?

«Solo una muy pequeña, la tomaréis de a uno».

«Ya estoy lista. ¡Allá vamos!»

Qué placer navegar en plena naturaleza, sin otro sonido que el canto de los pájaros y algunos pasos entre las matas. El sector está catalogado Natura 2000, área natural protegida, así que está prohibido cortar flores y plantas o embarcar un animal… ¡No os llevéis nada!

Otra vez se oyen pasos entre los matorrales. ¿Quién es? Qué mieditis…

Aquí no hay anacondas ni cocodrilos, en el mejor de los casos veréis patos, tortugas y, con algo de suerte, garzas… ¡solo animales simpáticos!

En ningún momento me duelen los brazos y las dos horas se me pasan volando, incluso demasiado rápido

En el camino me encuentro con algunos islotes. Cuando el río se estrecha, la corriente se acelera un poquito, pero anticipo sin problemas. Y me divierto. Llego a la presa, el kayak entra en el agua y vuelve a salir como un corcho, aunque suavemente.

Estoy en un mundo paralelo, completamente relajada.

He disfrutado mucho de esta actividad, y ya me veo volviendo con amigos o en familia.

La próxima vez, toca probar el descenso de la Corriente de Contis.

Este espacio también está catalogado como Natura 2000. Desde la base náutica de Lit-et-Mixe, el paseo comienza en el Vignac, un riacho angosto y poco profundo, cuyo trazado sinuoso hace lúdico el descenso.

 

Con unos golpes de remo, entramos en la Corriente de Contis, zona pantanosa de flora exuberante y asombrosa, como el hibisco de pantano (Hibiscus moscheutos), con su gigantesca flor rosada que puede admirarse al final del verano.

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